Que hacemos



La gran mayoría de niños que por sufrir alguna dificultad en su proceso de crecimiento ya sea, debido a un nivel de inteligencia límite, autismo, hiperactividad, déficit de atención, disfemia, entre otros.; se sienten diferentes a los demás,  crecen con niveles de autoestima y de confianza en si mismos muy bajos, y viven en la mayoría de casos entristecidos o con rabia hacia su entorno.

 Nuestra terapia  se diseña de forma personalizada para las necesidades específicas de cada niño.

 Nuestro objetivo es ayudarle a que no crezca en el rechazo hacia  si mismo. Le enseñamos a descubrir su capacidad de sentirse bien consigo mismo,  a valorar sus logros, a  respetar sus dificultades, a vencer sus miedos, a potenciar su fuerza interior, a poder sentirse un niño feliz.

Impartido por:

 Marta Diez Ruiz de los Paños. Psicóloga y psicoterapeuta especialista en psicología clínica. Postgrado en equinoterapia

Edgar Guerrero. Horseman, profesor de Doma Holística y experto en etología.

 TESTIMONIO

Meritxell Robles sánchez

Iniciamos esta experiencia sin esperar nada a cambio, pensando que, como poco, David pasaría, simplemente, buenos ratos… y tampoco las teníamos todas con nosotros pues David apenas había tenido trato con caballos y en las pocas ocasiones que lo habíamos intentado fue frustrante tanto para él como para nosotros.

Así que las esperanzas, más bien, ni si quiera existían… Pero… En la primera visita Marta y Edgar me sorprendieron gratamente, desde el primer momento consiguieron llegar al niño (algo que normalmente no resulta nada fácil), tenían una forma de hacer las cosas, de hablar, de jugar… de tratarlo, que consiguió que David encontrara su propio espacio en un rincón de Can Frisia. Por mi parte pasé a estar convencida de que aquello, de una u otra forma, funcionaria. Solo quedaba el contacto con el animal y para mí fue lo más sorprendente…con el apoyo de Edgar y Marta, David estaba montando el primer día.

Ellos destacaron, con el tiempo, que el niño compartía con los caballos los miedos, la sensibilidad, el respeto a su propio espacio, la forma de adaptarse a un mundo que de primeras resulta hostil…y poco a poco se fue forjando un paralelismo entre David, Pawnie y Jets, y un lazo, me atrevería a decir, fraternal con Marta y Edgar.

Cada sesión llegábamos a rozar los sentimientos. David preguntaba cada día si íbamos “a los caballos”, la ilusión que mostraba jamás la había tenido con ninguna de las terapias practicadas con anterioridad. Era feliz,”libre” (como él dice) y se mostraba con una actitud positiva superando sus fobias, sus ansiedades, su cansancio perpetuo… Con ellos se hacía un paréntesis en su vida y todos sus problemas sociales y emocionales pasaban a un segundo plano. No esperaba nada y lo encontré todo.

Y estoy convencida de que si David supiera expresarse sentiría y diría lo mismo. Gracias a Marta, Edgar, Anna, Peter… y como no… a Jets, Pawnie y Bubu. A todos vosotros os debo el descubrir en mi hijo el alma de un caballo encerrada en un pequeño niño. Esto no ha sido una terapia más, ha sido una forma de vivir el problema de David en la que dicho problema no solo ha dejado de serlo sino que lo hemos vivido como una virtud. Me queda la satisfacción de saber que ha sido la decisión más acertada desde que David fue diagnosticado. Lo sé. GRACIAS !! Nos volveremos a ver. Seguro. Meritxell Robles Sánchez