Testimonios

MERITXELL ROBLES SÁNCHEZ

Iniciamos esta experiencia sin esperar nada a cambio, pensando que, como poco, David pasaría, simplemente, buenos ratos… y tampoco las teníamos todas con nosotros pues David apenas había tenido trato con caballos y en las pocas ocasiones que lo habíamos intentado fue frustrante tanto para él como para nosotros. Así que las esperanzas, más bien, ni si quiera existían… Pero…

En la primera visita Marta y Edgar me sorprendieron gratamente, desde el primer momento consiguieron llegar al niño (algo que normalmente no resulta nada fácil), tenían una forma de hacer las cosas, de hablar, de jugar… de tratarlo, que consiguió que David encontrara su propio espacio en un rincón de Can Frisia. Por mi parte pasé a estar convencida de que aquello, de una u otra forma, funcionaria. Solo quedaba el contacto con el animal y para mí fue lo más sorprendente…con el apoyo de Edgar y Marta, David estaba montando el primer día. Ellos destacaron, con el tiempo, que el niño compartía con los caballos los miedos, la sensibilidad, el respeto a su propio espacio, la forma de adaptarse a un mundo que de primeras resulta hostil…y poco a poco se fue forjando un paralelismo entre David, Pawnie y Jets, y un lazo, me atrevería a decir, fraternal con Marta y Edgar. Cada sesión llegábamos a rozar los sentimientos. David preguntaba cada día si íbamos “a los caballos”, la ilusión que mostraba jamás la había tenido con ninguna de las terapias practicadas con anterioridad. Era feliz,”libre” (como él dice) y se mostraba con una actitud positiva superando sus fobias, sus ansiedades, su cansancio perpetuo… Con ellos se hacía un paréntesis en su vida y todos sus problemas sociales y emocionales pasaban a un segundo plano.

No esperaba nada y lo encontré todo… Me queda la satisfacción de saber que ha sido la decisión más acertada desde que David fue diagnosticado. Lo sé. GRACIAS !! Nos volveremos a ver. Seguro.

Mª JOSÉ

Després d’un estiu força difícil pel que feia a la relació amb la meva filla de tres anys, em varen recomenar fer una teràpia amb cavalls per tal posar-hi remeï. Dit i fet!!

En dues sessions: una jo sola per aprendre dels cavalls el que després havia de fer amb la meva filla i una altra amb ella i amb els cavalls. Va ser tot un èxit. Ella s’ho va passar d’allò més bé i jo vaig poder aprendre moltes coses de la nostra relació. Des de llavors tot va molt bé entre nosaltres.

La teràpia va funcionar molt bé i no dubtaria en tornar a utilitzar-la per qualsevol altra qüestió. Moltes gràcies a tots dos, Marta i Edgar per la vostra professionalitat.

TOÑA Y CARMEN

No es fácil confiar. Y cuando se trata de una hija, como es mi caso, y hablando de terapias, de artes impalpables que tratan lo espiritual, los miedos te hacen estar alerta. Pero conocimos a Marta. Yo enseguida confié en ella y mi hija la hizo parte de su vida con rapidez.

Los avances fueron llegando, y poco tiempo después nos llevó a conocer a Edgar y a los caballos. No se explicar como en unas pocas horas se pasa del miedo a la seguridad, a la tranquilidad. Pero así fue y así os lo cuento. Visitar las cuadras. Tocar los caballos, primero con prudencia. Montar. Abrazar. Dejarse llevar. Y marchar pensando que dejas algo tuyo, que existe para tí, único. Llegamos después de tres años de logopeda, con diversos vicios adquiridos en esos años de terapias, y con un tartamudeo evidente.

Se ha corregido la tartamudez en un 90% y mi hija ha ganado recursos para paliar los momentos de bloqueo. Hemos encontrado en Marta una persona cálida, afectuosa, positiva, acogedora, comprometida. Única. Hemos encontrado una persona que nos está ayudando a andar un trecho de este difícil camino de la vida, aprendiendo, aceptando, intentando mejorar.